Miguel Laborde y Hugo Mondragón conversaron sobre sus recientes libros, 'Chile geopoético' y 'Providencia Moderna 1930- 1970', el patrimonio natural y el patrimonio urbano, y plantearon la oportunidad de estimular la imaginación para revisitar el patrimonio que nos rodea, como también para repensarnos y aprovechar el confinamiento para volver a valorar y habitar el territorio.

El sábado 30 de mayo se realizó la charla virtual ‘Cómo los libros nos vinculan con el patrimonio en tiempos de pandemia’ en el marco del Día del Patrimonio en la UC. Los participantes, Miguel Laborde, autor del libro ‘Chile geopoético’, publicado por Ediciones UC a comienzos de 2020, y Hugo Mondragón, autor de ‘Providencia Moderna 1930- 1970’, publicado por el mismo sello en 2019, conversaron sobre el patrimonio natural, el patrimonio urbano, y sobre cómo los libros nos vinculan a estas dimensiones en tiempos de pandemia.

Durante la charla moderada por Umberto Bonomo, Director del Centro del Patrimonio UC, Laborde y Mondragón dialogaron sobre el patrimonio desde diferentes ópticas que pueden encontrarse en sus libros: en ‘Providencia Moderna 1930- 1970’, que cuenta con fotografías del arquitecto Phillipe Blanc, se selecciona e interpreta una muestra de edificios modernos y residenciales de la comuna de Providencia permitiendo, primero, comprobar cuán relevante puede ser la arquitectura en la vida privada de las personas y, segundo, conocer un punto de inflexión en la forma del crecimiento urbano de Santiago cuando se experimentaba con una nueva relación entre el interior de las viviendas y el entorno. ‘Chile Geopoético’, por otro lado, reúne columnas del autor publicadas en la revista La Panera que entregan datos geográficos e históricos al modo de la geopoética, herramienta que nos permite comprender nuestra relación con la Tierra, la naturaleza y la geografía, no como escenarios sino como componentes principales de nuestra existencia.

En una primera instancia, conversaron sobre cómo conviven los momentos del tiempo, pasado, presente y futuro, todos vinculados al concepto de patrimonio. Laborde comentó sobre la veneración del pasado que se ha ido perdiendo y, en paralelo, sobre el creciente compromiso respecto del patrimonio. “Antes había una total ignorancia patrimonial. La veneración del pasado se acabó y quizás de esa destrucción ha surgido esta conciencia sobre lo que va quedando”Mondragón, por su parte, profundizó sobre la tensión entre el pasado y el futuro pues tendemos a recordar y registrar el pasado y en paralelo a proyectar hacia adelante lo que se puede mejorar. 

Los autores también profundizaron sobre el concepto de territorio y la geografía en un sentido concreto, urbano, y en un sentido amplio y místico. Laborde, por ejemplo, quien comenzó escribiendo sobre monumentos, notó que estos quedaban aislados si no se consideraban sus calles. Escribió sobre calles, y notó lo mismo respecto de los barrios que las contienen. Y así la escala crece:

“Finalmente terminé en el territorio, pues habitamos territorio. Vamos descubriendo espacios de la ciudad al vivir otras experiencias, como acampar en el glaciar de La Paloma. Son este tipo de vivencias las que iluminan el vivir en la ciudad. Hay un fluir de sensaciones de lo micro a lo macro que están totalmente integradas”.

Frente a esta idea, Mondragón coincidió y para ejemplificar dicho vínculo compartió una experiencia personal sobre la sorprendente capacidad de orientación de los chilenos con respecto a la geografía. “Aquí la gente está consciente de los cerros, de los ríos, de la condición de valle. Hay una relación muy potente entre el hecho construido y el hecho geográfico, no así en otros países”.

Sin embargo, pese al vínculo entre lo micro y lo macro, ambos se mostraron preocupados frente a la falta de cuidado del patrimonio. “Yo resiento que hayamos perdido la relación y conciencia respecto de la geografía pues es la que nos da la capacidad de estar y de habitar un territorio. Si no tenemos conciencia geográfica no podemos habitar. Quienes habitan los Himalaya son hijos de las montañas. Quienes habitan el desierto son hijos del desierto. Quienes habitan la estepa siberiana son hijos de la estepa. Nosotros, hombres de valles, perdimos la conciencia del pulso de la geografía chilena”, dijo Laborde.

En cuanto a los hechos ocurridos tras el estallido social desde octubre de 2019, lo anterior se hace evidente. “Aquí tenemos una mal formación sobre el patrimonio. Esto debiera estar en la educación y no está”, añadió Laborde mientras que Hugo Mondragón se preguntó preocupado si es que acaso la única manera de construir patrimonio es destruyendo lo que ya está, de manera barbárica. “Cuando veo que botan el centinela de la estatua Baquedano, que representa al mismo pueblo, entonces no entiendo nada”.

La conversación terminó con la oportunidad del confinamiento para revisitar el patrimonio desde otro lugar y estimular la imaginación mediante nuevas formas de representación. También con la oportunidad que tenemos de pensar y repensarnos frente a los puntos conversados pues el patrimonio, finalmente, no es solo lo heredado, sino también lo que está por construirse.

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