La nueva edición que sigue al título anterior publicado por Jaime Álvarez y Pedro Rosso -Aves de la costa chilena, que ilustraba y profundizaba en torno a 49 especies registradas en nuestro país- viene a aumentar la cantidad de especies estudiadas y a incluir a las aves oceánicas que viven en el mar y vuelvan a tierra firma una vez al año o cada dos años para reproducirse.

La obra introduce desde la topografía de las aves -como sus alas, plumaje y mudas de plumaje-, hasta los procesos migratorios, los mapas de distribución geográfica y la taxonomía de las diferentes especies, campo que convoca a muchos investigadores por la cantidad de aspectos que aún permanecen desconocidos.

También entrega una serie de útiles consejos al lector para identificar y observar aves, estudio que cada vez suma a más interesados, sobre todo considerando que Chile destaca como un paraíso natural por su gran variedad y que, del reino animal, pocas clases generan tanto interés como el de las aves. Por su ubicuidad, colorido, plumaje, la musicalidad de algunos cantos y también por su capacidad de volar.

Cada año personas de distintos lugares del mundo, también chilenos, organizan sus agendas para estudiar a las aves. Un tipo de turismo que desde el siglo XX alcanzó gran popularidad y que se basa en el respeto por la naturaleza y en la experiencia de la contemplación.

Este libro funciona como una guía de campo elaborada por Álvarez y Rosso, ambos ornitólogos aficionados que por su formación universitaria han aplicado en la preparación de esta obra criterios científicos de índole general. Pedro Pablo Rosso es médico e investigador de larga trayectoria de la Pontificia Universidad Católica de Chile, fue director en el Institute of Human Nutrition y hasta el 2010 ocupó el cargo de Rector en la UC, mientras que Jaime Álvarez es médico y neurobiólogo de la Universidad de Chile y profesor titular vitalicio de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UC.

Pese a lo anterior, la finalidad de esta guía no es científica, sino la de interesar a otros en la observación de las aves costeras y marinas y, de esa manera, contribuir al asombro del observador y a la preservación de ellas y del medio ambiente que requieren para subsistir.