En el libro ‘La era de la crónica’ (Ediciones UC) Marcela Aguilar busca dilucidar qué ha sido la crónica latinoamericana contemporánea y qué ha significado para el periodismo en esta época de transformaciones tecnológicas y culturales.

““Es mucho más probable que un editor te pida dos mil palabras sobre la crónica a que publique una crónica de dos mil palabras”, sentenció Martín Caparrós en una entrevista con The Clinic (Pinto, 2016). Su comentario apuntaba a las dificultades para publicar crónicas en medios impresos, pero también ilumina una característica de la crónica que no tiene ningún otro género periodístico: su metadiscurso, generado por sus propios cultores, pero también por la crítica literaria, las secciones de cultura de los periódicos y los investigadores en Comunicaciones y en Literatura. Esta conversación tiene ya una década y se reaviva cada vez que la crónica se convierte en noticia. Ocurrió en 2017 con el Premio Azul de Literatura para Leila Guerriero. Ocurrió en 2015 cuando, a propósito del Nobel de Literatura a Svetlana Alexiévich, los diarios iberoamericanos anunciaron la consagración de la escritura de no ficción en el canon literario y, en un movimiento extremo, rápidamente bautizaron a esta autora como “cronista”. Y ocurrió en 2013, cuando Mario Vargas Llosa descubrió la antología de Guerriero Plano americano.”

Con estas palabras comienza el nuevo libro de Marcela Aguilar publicado en la colección ‘Textos Universitarios’ de Ediciones UC como un título imprescindible para el ámbito de las comunicaciones. En la obra, la periodista, MBA y doctora en Ciencias de la Comunicación -también coautora de los libros ‘Periodismo narrativo en América Latina” (2017, ‘Dueños de la palabra: grandes maestros del periodismo chileno’ (2013) y ‘Domadores de historias: conversaciones con grandes cronistas de América Latina’ (2010), entre otros-, se pregunta sobre si la llamada nueva crónica latinoamericana tiene algún sello distintivo o bien si su visibilidad mediática se debió más bien a un ejercicio ajeno al texto mismo.

Considerando este fenómeno y también la dificultad para definir la crónica como género, la autora se aproxima en este libro a trabajar sobre un conjunto de crónicas antologadas en publicaciones de los siguientes autores: Leila Guerriero, Martín Caparrós, Alberto Salcedo Ramos, Josefina Licitra, Juan Pablo Meneses, Gabriela Wiener, Julio Villanueva Chang, Cristian Alarcón, Juan Villoro, Daniel Titinger, Alberto Fuguet, Cristóbal Pena, Marcela Turati y Rodrigo Fluxá. Lo anterior, para dilucidar si este género interesa principalmente a periodistas o no, y para comprender cómo se están contando las historias de no ficción hoy en los medios digitales, cómo circulan esos textos y cómo son recibidos.