‘Glosario etimológico originario’ constituye un diccionario de más de diez mil vocablos de la lengua de los pueblos aborígenes de Chile y de otros del continente americano. Se editó por primera vez en 1918 y esta nueva edición se presenta como homenaje a la Orden de la Merced con motivo de sus 800 años desde su fundación, y en tributo a su insigne restaurador, autor de esta obra, quien investigó desde la filología y la lingüística el origen común de las lenguas y de los pueblos americanos.

El libro está ordenado según alfabeto y a cada palabra o vocablo mapuche le sigue una referencia geográfica (lugar, pueblo, fundo, ríos, animales, aves, personas, etc.) o su acepción en castellano. A continuación, se señala la etimología de la palabra, comenzando por la referencia al araucano, la identificación de su raíz y eventual origen en el quechua, aymará o guaraní y luego el sentido o significado de la palabra analizada. De esta manera, el autor muestra cómo la palabra se incorpora a un idioma, cuál es su fuente y cómo varían sus formas y significados con el paso del tiempo, lo que contribuye a enriquecer el lenguaje.

La obra fue presentada en la Basílica de la Merced, en donde actualmente descansan los restos del autor. Al comienzo, un cuarteto musical dirigido por Margarita Bas dio la bienvenida a los asistentes, y luego el Padre Provincial, Mario Salas, inició la ceremonia comentando que la pretensión del autor siempre se concentró en contribuir con su labor a los estudiosos de la lingüística y etnología americana.

Le siguió María Angélica Zegers, Directora de Ediciones UC -sello que asumió la labor de publicar esta segunda edición-, quien destacó la importancia de la lengua como un marcador para representar de dónde venimos, quiénes somos y las ideas de la sociedad. “Si las lenguas indígenas se extinguen esto también significa que se perderá la cultura de sus hablantes y el conocimiento de sus ancestros. De esta forma, enseñar y aprender lenguas es importante pues ayuda a concientizar sobre las diferencias lingüísticas y culturales. No debiera extrañar entonces que la Asamblea General de la ONU haya proclamado a 2019 como el año internacional de las Lenguas Indígenas con el fin de llamar la atención sobre la necesidad de conservarlas, revitalizarlas y fomentarlas. El padre Armengol tuvo claro esto hace más de cien años para llevar adelante esta obra, la cual estoy segura que sí intuyó que era necesaria”, dijo.

Más adelante, el Padre Carlos Anselmo Espinoza, quien escribió el prólogo del libro, comentó sobre la personalidad del autor y el tipo de vida que llevó, pues aseguró “no quedó enclaustrado en los conventos de la Merced, sino que se dedicó a servir a la humanidad, también desde su faceta como intelectual, ya que desde que entró a la Orden manifestó esta búsqueda”. Comentó que con gran facilidad para los idiomas -Armengol manejaba más de 30- y un espíritu inquieto, resultó ser el primer latinoamericano en ser escogido para el cargo de General de la Orden, en el que permaneció durante 31 años. Asimismo, como un fanático filólogo, mencionó que siempre se mostró interesado por la palabra y la etimología. “Escribió la primera edición de este libro para celebrar los 700 años de la Orden. Una tarea que realizó a mano y que le llevó largo tiempo. Durante este ejercicio, la etimología le permitía escarbar en las palabras y encontrar, a veces, elementos que provenían del mapuche u otras lenguas como el quechua”. El padre Anselmo también mostró algunas referencias araucanas presentes en el castellano actual, como las palabras ‘Mapocho’, ‘Manquehue’, ‘pichintún’, ‘Colo-Colo’ y ‘cahuín’, entre muchas otras que demuestran cómo la lengua constituye nuestra identidad.

Ya para cerrar, el Padre Ricardo Morales, Provincial de la Merced en la celebración del Jubileo, compartió sus apreciaciones, haciendo hincapié en la necesidad que tenía la Orden de entregar una obra de carácter intelectual que diera testimonio de la labor de Armengol, y fuera un aporte para el sector cultural. “Este libro apareció dando cuenta de su tremenda actualidad, a pesar de haber sido escrito hace cien años atrás. Sobre todo en un momento en que el diálogo con los pueblos originarios se hace tan necesario”. Cerró con la frase “detrás de una palabra hay una cosmovisión. Y el gran valor de este libro es que nos permite reafirmar nuestra identidad en este mundo globalizado”.